La ira de la nieve – The Ire of the Snow

Por Mar Martínez Leonard

2001:
bebíamos café
en vasos de papel
de camino a Brooklyn
con la mochila pesada,
llena de sueños.

Éramos artistas sin pincel
con el zoom de la cámara
retratando a Lady Liberty
iluminada desde el ferry.

Desmembrándonos el alma
temprano en el andén
y, en el sencillo proceso de entendernos,
pensándonos felices
en aquella ciudad de espejos.

Volvíamos a aquel lugar
de escaleras sin final,
que tú llamabas our place,
entre pentagramas, pizza y carcajadas.

Hasta que aquella muchacha
de voz suave 
y sonrisa gentil
se trenzara sin más 
en el horizonte de los ojos.

Ante una mirada 
que seguía siendo azul 
pero que ya no era mía. 

Y todo el afecto
la belleza
el futuro 
quedaran soterrados 
hasta el fondo del miedo 
por la ira de la nieve.

La ira de la nieve
que con sublime armonía 
cayó de lleno aquel día 
en el que ya no existía
nada que arreglar.

By Mar Martínez Leonard

2001,
we drank coffee
in paper cups
on our way to Brooklyn
with a heavy backpack,
full of dreams.

We were artists with no brush
with the camera zooming
the portrait of Lady Liberty
illuminated from the ferry.

Dismembering the soul
early at the platform
and, in the simple process of getting along,
thinking ourselves happy
in that city of mirrors.

Going back to the apartment
of endless stairs
that you called 'our place'
among staves, pizza and laughters.

Until that softly spoken girl
with the gentle smile
was braided 
without notice
on the horizon of the eyes. 

Before a look
still blue 
but no longer mine. 

And all the affection
the beauty
the future 
stayed buried 
to the crux of fear
for ire of the snow.

For ire of the snow
that in sublime harmony
fully fell the day
in which there was
nothing else to fix.

Plano del metro de Nueva York de Gothamist / NYC subway map, Gothamist / Foto de Vivienne Gucwa / Photo by Vivienne Gucwa

En un segundo neoyorkino


Nueva York, ciudad de artistas

que cantan en un tren a Brooklyn.

.

Mi corazón, solitario

pero envuelto por el eco de pasos

atropellados contra el tráfico

en un segundo neoyorkino.

.

Veloz y luminosa

mi pisada sobre la calzada azul

sube junto a un suspiro

hacia el perfil infinito de Manhattan.

.

Nueva York, ciudad de multitudes risueñas

que roban nombres al comprar limonada

en Chick-fill-A.

.

Nueva York, ciudad de espejos en el cielo

y ciudad de soñadores que inventan ciudades

en sus noches en blanco.

.

Nueva York es un piano tocando despacio

las últimas notas de la que podría ser

pero aún no es, nuestra canción.

.

Nueva York es mi mejor amiga

regalando vidas a animales domésticos abandonados,

y también es ella rescatando almas

sin saber cuando parar, ni poder parar de rescatarlas.

.

Nueva York es solitaria,

azul, soñadora, bella,

inmensa e imparable:

es un tren a Brooklyn,

es un corazón roto,

es una carcajada creativa,

es un piano en McDonalds,

es volar por el cielo

sin poder parar de cantar,

de reír, de escribir o de soñar.


Poema e imagen: Mar Martínez Leonard