AFLICCIÓN – Affliction- Afflizione

Por MAR MARTÍNEZ LEONARD

Yo seré perro de cazadores que en madrugadas de octubre hinque los colmillos sobre la presa. En las noches, dormiré sobre el pasto, o quizá escondido entre maderos. Temprano seré transportado en jaula hasta mi lecho de muerte, tierra húmeda de la mañana en que un disparo me alcanzará por error.

FOTO: JOSÉ GALILEO CONTRERAS ALCÁZAR

By MAR MARTÍNEZ LEONARD

I will be a hunters’ dog that sinks its fangs into the prey at dawn in October. At night, I will sleep on the grass, or maybe hidden in between logs. Soon I will be transported caged into my deathbed, wet land of that morning in which a shot will find me by accident.

PHOTO: JOSÉ GALILEO CONTRERAS ALCÁZAR

Di MAR MARTÍNEZ LEONARD

Io sarò un cane da cacciatore che affonda le zanne nella preda all’alba di ottobre. Di notte, dormirò sull’erba, o forse nascosto tra i tronchi. Presto verrò trasportato ingabbiato nel mio letto di morte, terra bagnata della mattina in cui uno sparo mi troverà per errore.

FOGRAFIA: JOSÉ GALILEO CONTRERAS ALCÁZAR

TWO PEAS IN A POD — Como dos gotas de agua

Caprice V, Karen Drupree Cruz

By Armida Read

The following months were very sad and tedious. I would often look at the sky skeptically lost in thought. I missed Milan so much that I spent the days locked in my apartment, listening to the radio. My head went over the possible causes of his disappearance about a million times, always to conclude that whatever the cause had been, I had to let go. However, I couldn’t take him out of my mind. 

More interesting, being an atheist, I began going to church. I needed some answers, to feed my soul with bible messages, to reencounter peace and beauty. And by attending services regularly, I learned that God grants you wishes if you have faith and you know how to pray. The truth is I didn’t have any faith. So I started to pray, just in case. 

One evening I was heading to the market for a soda, looking at the sky as usual. When I looked back down, I almost fainted. In front of my eyes, I saw an angel-like being. He would be better described as Milan’s double coming out of the market. As he opened the door, I could see that he was carrying a pack of beer under his arm (an eighteenth pack, of course). Well, his taste for alcohol seemed to differ from what I was used to, but I didn’t know that two men could look alike so much. With elegance and speed, I inspected him to conclude that I wasn’t dreaming. I also concluded that he liked me. Third conclusion, he was kind of fast. We exchanged four words and that was it: 

-Corona.- I said. 

-Yes, my favorite. 

When I came out of the market, he was still at the door waiting for me. It was raining. Next, he walked me to church and, when we said good bye, I had to twist my face so he wouldn’t french kiss me in front of the Lord’s house. As I said, I am an atheist. But from that day, I believe in miracles.  

(From Winter Fictions ) Contact the author: armida.reed@yhaoo.com

Miami Night, oil painting with palette knife-Miami de noche, pintura al óleo con espátula, Leonid Afremod

Por Armida Read

Los meses siguientes fueron muy tristes y tediosos. A menudo miraba al cielo escépticamente perdida en una nube de recuerdos. Extrañaba tanto a Milán que me pasaba horas encerrada en mi apartamento escuchando la radio. Repasé mentalmente las posibles causas de su desaparición alrededor de un millón de veces, siempre para concluir que, cualquiera que hubiese sido la causa, tenía que olvidarlo. Sin embargo, no podía sacármelo de la cabeza. 

Más interesante todavía, siendo atea, comencé a ir a la iglesia. Necesitaba respuestas, alimentar mi alma con mensajes bíblicos, reencontrar la paz y la belleza. Y oyendo misa regularmente aprendí que Dios concede deseos, si tienes fe y sabes cómo rezar. La verdad es que yo no tenía ninguna fe. Así que empecé a rezar, por si acaso. 

Una tarde, iba en dirección al supermercado a comprar una gaseosa mirando al cielo como de costumbre. Cuando volví a mirar al suelo, casi me desmayo. Delante de mis ojos había a un ser con forma de ángel. Podríamos describirlo mejor como el doble de Milán que salía del supermercado. Cuando abrió la puerta, vi que llevaba una caja de cervezas bajo el brazo. De dieciocho botellines, naturalmente. En realidad, su gusto por el alcohol parecía diferir un poco del que estaba acostumbrada, pero no tenía ni idea de que dos hombres podían parecerse tanto. Con elegancia y velocidad, le inspeccioné y concluí que no estaba soñando. También concluí que yo le gustaba. Tercera conclusión, era más bien rápido. Intercambiamos cuatro palabras y fueron suficientes. 

-Corona –dije yo. 

-Sí, mi favorita. 

Cuando salí del supermercado, él todavía estaba esperándome en la puerta. Estaba lloviendo. Después me acompañó a la iglesia, y cuando nos despedimos, tuve que girar la cara para que no me besara en la boca delante de la casa del Señor. Como ya he dicho, soy atea. Pero desde ese día, creo en los milagros. 

(De Winter Fictions (Ficciones de invierno)) armida.reed@yahoo.com

Traducción: Mar Martínez Leonard

Cerca — CLOSE

Imagen: Sulayr Egea, Cerca de ti, óleo pastel
https://www.instagram.com/sulayr_etxea/

Por Robert C. Fernández

En un mundo nuevo, no habría dolor, o eso creíamos durante vidas enteras. ¿Cómo no iba a ser ésa la aspiración más sensata?  Sentados en el banco de siempre, y angustiados como nunca, nos mirábamos sin vernos, como ya nos pasaba desde hacía un tiempo.

Me lo había dejado entrever semanas atrás, en un nuevo silencio, tras el coito habitual. Yo esperaba su palabra, pero no llegó, o sí, pero a destiempo, cuando ya no cabía entre los dos nada que no fuese un adiós. Pude presenciar entonces, como nunca antes, lo que hacía tanto se había ido, y supe sin preguntar lo que nadie me podría haber asegurado sin mentir. 

Lo miraba y lo  veía de nuevo, mientras le daba las gracias y me despedía. No recuerdo si usé palabras o gestos, si lo hice de verdad o solo lo imaginé (aunque sé hace poco, pero lo sé con certeza, que es una ficción pretender saber todo de las cosas con la intención de estar segura de no equivocarme). Y aunque él lo dijese primero aquel día en la cama con su silencio, yo lo supe justo antes en esa misma cama, y junto a él, con el mío. 

Sentados en nuestro banco, cara y cara y sin protección, volvimos a sentir durante dos minutos lo que hacía ya meses se había ido. Descubrimos entonces que nos queríamos lo suficiente para dejarnos ir, a la espera de una nueva primavera repleta de ilusiones tras un invierno vacío de esperanza. 

¿O acaso sabemos de algo mejor, o distinto al dolor, para seguir confiando en el amor? 

Más relatos de Robert C. Fernández: https://robertfernandezblog.wordpress.com/

Image: Sulayr Egea, The Kiss, pastel oil sulayregea@hotmail.com
https://www.instagram.com/sulayr_etxea

By Robert C. Fernández

In a new world, there would be no pain, or we believed so for lifetimes. How could that not be our most sensible aspiration? Sitting on the usual bench, and distressed like never before, we looked at each other without seeing one another, as we had been doing for some time.

He had let me glimpse it weeks ago, in a new silence after the usual intercourse. I waited for his word, but it didn’t come. Or it did, but at the wrong moment, when there was no room between the two of us for anything else than a goodbye. I was then able to witness, like never before, what had been gone for so long, and I knew without asking, what no one could have assured me without lying.

I looked at him, and saw him again, while I thanked him and said goodbye. I don’t remember if I used words or gestures; if I really did it, or I just imagined it (although I learned recently, but I know for sure, that pretending to know everything about things with the intention of being sure is a fiction.) And even if he said it first that day, in bed with his silence, I knew it right before, in that same bed, with my silence.

Sitting on our bench, face to face, and without protection, we felt for two minutes what it had been gone for months. We discovered then, that we loved each other good enough to let go, waiting for a new spring full of illusions after a winter empty of hope.

Or do we know of anything better, or different, from pain, to continue believing in love?

Translation: Mar Martinez Leonard

LA CARTA – The Letter

Es que había “covid” (una pandemia), y se auguraba el fin del mundo…

Por Mar Martínez Leonard

Es que había “covid” (una pandemia), y se auguraba el fin del mundo. O, más bien, se auguraba el fin del mundo tal y como lo conocíamos. Así, como entre las gentes de fe se sabía que ese día llegaría sin avisar, como un ladrón en la noche, yo ya estaba preparada.

Y fue en el aniversario de su partida cuando encontré aquella carta de Mario en el buró de mi tía Pilar, que decía: “Querida Silvia: Hoy he tenido noticias tuyas. No comprendo nada. Coincido contigo en muchas cosas, pero en otras, pienso que te equivocas. Como siempre, partiré de la misma base, que no es otra que mi amor por ti. Nuestro amor es de hierro, es irrompible. Lo es y lo seguirá siendo. Siempre, hasta después de la muerte. Te quiere de aquí hasta Júpiter y de regreso, Mario”

Tras quedarme dormida brevemente, esa misma noche, descifré por fin sus palabras en el sueño. Y me estremecieron. Por eso, a partir de ese momento dejé de medir mi riqueza en objetos materiales o en cantidades importantes en el banco. A partir de entonces, empecé a medir mi riqueza en vivencias.

IMÁGENES DE GALILEO CONTRERAS ALCÁZAR

By Mar Martínez Leonard

The thing is that there was «covid» (a pandemic) and the end of the world was predicted. Or, rather, the end of the world as we knew it was predicted. Thus, since among people of faith, it was known that that day would come without warning, like a thief in the night, I was ready.

And it was on his departure’s anniversary, when I found that letter from Mario in my aunt Pilar’s bureau, that said: “Dear Silvia, Today I heard from you. I do not understand anything. I agree with you in many things, but in other things, I believe you are wrong. As always, I will be based on the same principle, which is none other than my love for you. Our love is made of iron, it is unbreakable. It is and it will continue to be. Always, until after death. Loves you from here to Jupiter and back, Mario”.

After falling asleep briefly, that night, I finally deciphered his words in the dream. And they shook me. From that moment on, I stopped measuring my wealth by tangible objects, or by large amounts at the bank. From then on, I began to measure my wealth in experiences.

Translation: Mar Martínez Leonard

IMAGES BY GALILEO CONTRERAS ALCÁZAR

TRAMPA MORTAL – DEADLY TRAP – TRAPPOLA MORTALE

Nació para esa misión, una necesidad de la especie que se extendía por generaciones…

Imagen: Dentro de una bombilla 1, Adrian Limani

Por Galileo Contreras Alcázar

Nació para esa misión, una necesidad de la especie que se extendía por generaciones. La luz, esa embriagadora pasión del espíritu a la que ahora se acercaba dando volteretas a toda velocidad, queriendo alcanzarla. Por fin, detrás del brillo blanco, se acerca volando a las columnas violetas casi escondidas al interior de la bombilla. Piensa en el nirvana y su cuerpo cae carbonizado al vacío.

Photo by Frank Cone

By Galileo Contreras Alcázar

He was born for that mission, a need of the species that had spanned for generations. The light, some intoxicating passion of the spirit that he was now approaching, wanting to reach, turning somersaults at full speed. At last, behind the white glow, he flies closer to the purple columns, almost hidden, inside the bulb. He thinks of nirvana and his body falls charred into the void.

Translation: Mar Martínez Leonard

Immagine: Dentro una lampadina 2, Adrian Limani

Di Galileo Contreras Alcázar

Era nato per quella missione, un bisogno della specie che attraversava generazioni. La luce, quella passione inebriante dello spirito a cui ora si stava avvicinando, rotolando a tutta velocità, cercando arrivaci. Alla fine, dietro il bagliore bianco, vola più vicino alle colonne viola, quasi nascoste, all’interno della lampadina. Pensa al nirvana e il suo corpo cade carbonizzato nel vuoto.

Traduzione: Mar Martínez Leonard

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN –> In Danger of Extinction

A veces mis escamas de hombre me dan miedo…

Por Mar Martínez Leonard

A veces mis escamas de hombre me dan miedo. Tanto así que, si me abrazas fuerte, tiemblo. Y no es mi aleta desgarrada, no, sino mi piel dorada de pez pirarucú. Porque temo a ciertos pescadores con sueños como arpones que me acechan boquear para hacer de mis escamas joyas.

Imagen: Kniga-stranicy-knizhka-serdce, Vasirila,

By Mar Martínez Leonard

Sometimes, my man scales frighten me. So much that, if you hold me tight, I shiver. And it isn´t my torn fin, no, but my golden skin of pirarucu fish. Because I fear certain fishers with dreams like harpoons who stalk me when I surface, to make with my scales jewels.

Image: Sileny Salas

MARGOT EN LA TERCERA OLA -Margot on the 3rd Wave

Fionn solía pensar que no hay mal que por bien no venga…

Sus ojos azules, cansados. Su vestido rojo. Su vestido azul. Alguien que se aleja con prisa. Alguien que se acerca despacio. La luna azul. Todo azul como el cielo sin nubes. Fionn se mira desde afuera respirar profundo, sonreír. Una onda de relax desciende desde la cima de su cabeza y resbala por sus orejas. Es esa sensación como en aquel juego de cascar un huevo suavemente sobre la coronilla.

Una ventana, un árbol, un auto, su mascota que duerme, su mascota que observa por la ventana, su mascota que le mira desde su pelaje pardo flanqueado por blanco ceniza. Fionn se despierta con la frente apoyada sobre las manos en la mesa. No recuerda su sueño.

La lavadora está centrifugando la luminosidad de la mañana, que se torna en ondas de agua sobre el tejado rojo. Ahora nada es fácil, no que todo sea difícil, pero demasiadas cosas hacen que Fionn arquee sus cejas y su corazón palpite salvajemente. A menudo vuelve a la calma cuando piensa en Margot.

Fionn solía pensar que no hay mal que por bien no venga, pero ahora cree que no hay bien que el mal no haga, y justo la semana pasada llamaron a Margot para reincorporarse a su trabajo en el hospital.

Por Mar Martínez Leonard

Imagen de Carol Kramberger (editada por Galileo Contreras)

Her blue eyes, tired. Her red dress. Her blue dress. Someone walking away in a hurry. Someone approaching slowly. The blue moon. All blue like a sky without clouds. Fionn sees himself from the outside breathing deeply, smiling. A wave of relaxation comes down from the top of his head and runs down his ears. A sensation like in that game of gently cracking an egg on the crown of your head.

A window, a tree, a car, his pet that sleeps, his pet that looks out the window, his pet watching from its brown fur flanked by white ash. Fionn awakens with his forehead resting on his hands on the table. He doesn’t remember his dream.

The washing machine is spinning the morning light that turns into water waves over the red roof. Lately nothing has been easy, not that everything is difficult, but too many things make his eyebrows rise and his heart pound wildly. Fionn often calms down when he thinks of Margot.

Fionn used to believe there´s no evil that doesn´t bring good, but Fionn now believes there´s no good that doesn´t bring evil, and it was just last week when they called Margot back to work at the hospital. 

Mar Martínez Leonard (text and translation)

Photo: Prague houses, Eva Serna – edited by Galileo Contreras

LA CIUDAD DE LA FURIA / La città del furore / The City of Fury

Por Mar Martínez Leonard

La tierra del blues quedaba a cuatro horas de allí. Había cargado el coche de provisiones y se disponía a cruzar el puente que le llevaría al otro lado del lago, sobre el túnel hacia Costa Esmeralda. Iba de vacaciones, aunque desearía no regresar a la ciudad de la furia. El temor en las caras de la gente y la luz del sol, que tanto le molestaba sobre la espalda, emanaban de las terrazas desiertas. No podía esperar a llegar al lugar donde todos conocían su nombre, y ya en la noche bluesiana, desplegar sus alas sin miedo al ocaso.

Imagen: freepik.com

La città del furore

Di Mar Martínez Leonard

La terra del blues era a quattro ore di distanza. Aveva caricato la macchina con le provviste e stava per attraversare il ponte che la porterebbe attraverso il lago, sopra il tunnel fino a Costa Smeralda.  Stava andando in vacanza, sebbene lei preferisse non tornare nella città della furia. La paura sui volti della gente e la luce del sole, che tanto la infastidiva sulla schiena, emanavano dalle terrazze deserte. Non vedeva l’ora di arrivare nel luogo dove tutti conoscevano il suo nome, e già nella notte bluesiana, spiegare le sue ali senza paura del tramonto.

Immagine: Smeraldaboats.com

THE CITY OF FURY

By Mar Martínez Leonard

The land of the blues was four hours away. She had loaded the car with groceries and was about to cross the bridge that would take her across the lake, over the tunnel to Emerald Coast. She was going on vacation, although would rather not returning to the city of fury. The fear on people’s faces and the sunlight, which bothered her so much on her back, emanated from deserted terraces. She couldn’t wait to arrive to the place where everyone knew her name, and already in the bluesian night, display her wings without fear of the sunset.   

Photo: Buena vista images


EL AMANTE DE BRANDY / Brandy’s Lover

Por Mar Martínez Leonard

Brandy llegó desde Jerez a caballo y cubierta de flores. Su compañía anticipaba con agrado el viento de levante. Pletórica de siglos de historia, Brandy vertió sus pasos descalzos de humildad en una copa de cáliz lúcido. Después, se vistió de música. Y ya entre notas de madera de roble y ecos flamencos, Luis la abrazó, bebiéndosela lentamente, a sorbos, con mucho hielo.

Image: Anthea Adams

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By Mar Martínez Leonard

Brandy arrived from Jerez on horseback and covered with flowers. Her company pleasingly foresaw the East breeze. Bare of humility and plethoric with centuries of history, Brandy poured her steps into a lucid cup glass. Next, she dressed in music. And between notes of oak and flamenco echoes, Luis held her, drinking her slowly, sip by sip, with lots of ice.   

Imagen: http://www.freepik.es

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Propósito inalcanzable

Retrato de hombre, Sulayr Etxea

Por Galileo Contreras

1 de enero de 2020. Le echo un vistazo al listado de propósitos que no voy a cumplir. Y no es que sea un hombre sin palabra. Mi vida ha sido de retos y todos los he cumplido. Cada año me imponía una meta que terminaba sobrepasando. Aceleradamente mis propósitos y estrés fueron creciendo y cada año era más. Nada me parecía imposible. Coche nuevo al año, un piso, un loft, una casa, otra, vacaciones en paradisíacos y exclusivos destinos… nunca hasta hoy que le echo un vistazo a este listado veo el costo. Hoy con un solo propósito que no llegará. La vida ha sido cara, si bien me va, dijo el doctor, llegaré a febrero.

Imagen: Lápiz conté sobre papel reciclado A3, sulayregea@hotmail.com


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