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VEINTE AÑOS / Twenty years

En el desierto
sembró la democracia de la muerte
sus estrellas blancas.

Allí crecen las flores de amapolas
que decoran las solapas del Corán.

Ya no hay sitio en el desierto
para el águila americana
y sus sueños de opio.

LUNNÁTICO
AFP PHOTO / Noorullah Shirzada (Photo credit should read Noorullah Shirzada/AFP/Getty Images)
The democracy of death
sowed its white stars
on the desert.

The poppy flowers 
that decorate the flaps of the koran grow there.

There is no more room 
on the desert 
for the American eagle
and its opium dreams.

POEM BY LUNNÁTICO
Translation: Mar Martínez Leonard

Mi abuelo cambió la geografía on dos monedas/ MY GRANDFATHER CHANGED THE GEOGRAPHY WITH TWO COINS

ADALBERTO GUERRA

Por Adalberto Guerra

El olor dulce del tabaco aún sigue en mi memoria. El abuelo enrollaba su tabaco, colaba en la tarde su café y se reclinaba en un sillón para contarnos de la guerra, siempre la misma historia sobre las monedas enterradas en los muros del ingenio, la cambiaba o la inventaba cada vez y el tiempo parecía gravitar en humo y en la luz de la lámpara de aceite. Como el abuelo cambiaba la historia cada vez, la relativa ubicación de las monedas cambiaba cada vez. En aquellos tiempos mi padre agujereó las murallas con un pico, compró perros rastreadores de tesoros según él. Se sentaba como un chico a los pies del abuelo cada tarde y le encendía el tabaco con la esperanza de una revelación exacta del lugar, mas el abuelo con cierta picardía volvía a torcer la historia de las monedas y pasándose la mano por la blanca barba echaba la última bocanada de humo hacia el techo, decía unas palabras inconclusas sobre las monedas e inclinaba el rostro como si anduviera en profunda meditación y se dormía. Mi padre en aquellos tiempos salía a agujerear los muros, fumaba tabaco buscando una revelación, se inventó un aparato de buscar metales, creó un mapa, un plan de excavación, buscó ayuda entre sus amistades que se sentaban cada tarde delante del abuelo como si apelaran a un milagro, y la historia cambiaba y se repetía cada noche. El abuelo en persona visitaba las operaciones de búsqueda de vez en cuando y apuntaba con el bastón cada vez a una pared diferente, a un montón de piedra diferente, por lo que movieron el sitio de un lugar a otro hasta aplanarlo y cernieron la tierra tantas veces que había un finísimo hollín que gravitaba como una neblina en todas partes y envolvía las casas y levitaba en las aguas de los ríos como una gelatinosa ceniza. Mi padre en aquel tiempo contrajo una tos persistente por lo que distinguíamos su regreso a casa cada tarde en medio de la densa neblina, con un pañuelo en la boca hablaba como un bandido en secreto de los planes y la proximidad del objetivo y se sentaba delante del abuelo cada tarde a marcar sobre el rústico mapa nuevos trazos. El abuelo tenía dos monedas de oro que suspendía en el aire y aseveraba entre bocanadas de humo “monedas como estas” y cambiaba la historia nuevamente o la conversación mientras todos le miraban sin entender. Una noche entrada ya la madrugada el abuelo habló sobre la posible ubicación de las monedas mientras todos dormitaban, sólo mi padre hacía trazos en el mapa que se había alargado como un pergamino romano y que enrollaba en un palo de escoba cuidadosamente. Al día siguiente regresaron en la densa neblina vociferando los hombres de mi padre con una monedita entre los dedos, lo que alentó a todos en la región y se encendieron faroles y se hizo dos turnos de excavación encabezados por mi padre, se compraron nuevas herramientas para remplazar los amellados picos, como nadie dormía se usaron los bastidores de las camas como cernidores, sólo se extrajo de la tierra dos herraduras de mulo y todo tipo de chatarra, menos oro. Y después de un tiempo volvieron a reunirse junto al abuelo que ahora sostenía una moneda entre los dedos y aseguraba “monedas como esta” y hablaba ceremoniosamente como un patriarca y pausaba o demoraba las ideas o entraba en profunda meditación o sueño. Pasaron años en la tarea de las excavaciones y aunque no hubo oro se diversificó la búsqueda por la región de Santa Ana de La Viajaca debido a nuevas pistas, nuevas revelaciones. Se usó el polvo blanco que cernían ligado con agua para pintar las casas, las piedras para hacer cercas que servían para demarcar los límites de las propiedades de la región, cambió la geografía y fueron removidos los muros todos del ingenio y el abuelo continuó sentándose todas las tardes a enrollar tranquilo su tabaco y hacer diferente la historia cada tarde mientras miraba complacido como quien encuentra el oro en la caída del sol sobre las montañas que antiguamente se escondían detrás de los muros del ingenio.

Fragmento de En el lenguaje lascivo de los perros, Ediciones Velámenes, 2012, disponible aquí

Foto Oro en las Montañas, Pxfuel

Ingenio Flor de Cuba, Impresión litográfica coloreada a mano, Eduardo Laplante, 1857

By Adalberto Guerra

The sweet smell of tobacco is still in my memory. Grandpa rolled his tobacco, strained his coffee in the afternoon and leaned back on an armchair to tell us of the war, always the same story about the coins buried inside the walls of the sugar mill. He changed it or invented it every time, and time seemed to gravitate in the smoke and on the light of the oil lamp. Since Grandpa changed the story every time, the relative location of the coins changed every time. In those days, my father pierced the walls with a pick, and bought dogs that sniffed treasures according to him. He sat like a boy at Grandpa’s feet every afternoon and lit his tobacco, waiting for an exact revelation of the place, but Grandfather, with a certain mischief, twisted the story of the coins again and again, passing his hand through his white beard, threw a last puff of smoke towards the ceiling, said a few unfinished words about the coins, and tilted his face as if he were in deep meditation, then fell asleep. My father in those days went out to drill holes in the walls, he smoked tobacco looking for a revelation, he invented a device to search for metals, he created a map, an excavation plan, he sought help from his friends who sat every afternoon in front of Grandpa as if they were appealing to a miracle, and the story changed and repeated itself every night. Grandpa himself visited in person the search operations from time to time, and each time he pointed his cane at a different wall, at a different pile of stones, so they moved the site from one place to another until everything was flattened, and they sifted the ground so many times that there was a very fine soot that gravitated like a mist everywhere, enveloping the houses and levitating on the waters of the rivers like a gelatinous ash. My father at that time contracted a persistent cough so we distinguished his return home every afternoon in the middle of a dense fog. With a handkerchief over his mouth, he spoke secretly like a bandit about the plans and the proximity of the objective, and sat in front of Grandfather every afternoon to mark new strokes on the rustic map. Grandfather had two gold coins that he suspended in the air while affirming between puffs of smoke “coins like these” and again, he changed the story or the conversation while everyone looked at him without understanding. One night in the early morning, Grandfather talked about the possible location of the coins while everyone was asleep, only my father made outlines on the map that had been lengthened like a Roman parchment and that he rolled up on a broomstick carefully. The next day, my father´s men returned in the dense fog shouting with a small coin between their fingers, which encouraged everyone in the region, and lanterns were lit, and two shifts of excavation led by my father were made, new tools were bought to replace the nicked picks; as no one slept, the bed frames were used as sieves. Only two mule horseshoes and all kinds of scrap metal were extracted from the ground, except for gold. And after a while, they met again with Grandfather who now held a coin between his fingers and assured “coins like this” and spoke ceremoniously like a patriarch and paused or delayed ideas or went into deep meditation or sleep. Years passed in the task of excavations and although there was no gold, the search on the region of Santa Ana de La Viajaca diversified due to new clues, new revelations. The white powder that they sifted together with water was used to paint the houses, the stones to make fences that served to demarcate the limits of the properties of the region, the geography changed and the walls of the mill were removed. And Grandfather continued to sit every afternoon to quietly roll his tobacco and make the story different every afternoon while watching pleased, as if finding gold at sunset on the mountains that formerly hid behind the walls of the sugar mill.

Extract from En el lenguaje lascivo de los perros (In the Lascivious Languge of Dogs), Ediciones Velamenes, 2012, available in Spanish here

Translation from Spanish: Mar Martínez Leonard

Photo Gold on the Mountains, Pxfuel

Flor de Cuba Sugar Factory, Lithographic print, hand colored. Eduardo Laplante, 1857

 

El pintor que capturó la belleza del apocalipsis /THE PAINTER WHO CAPTURED THE BEAUTY OF THE APOCALYPSE

TERRY ILOTT, a tribute

Terry Ilott hacia1985, cortesía de Echo Maciejewski / Terry Ilott circa 1985, courtesy of Echo Maciejewski

Por Mar Martínez Leonard

El 29 de marzo de 2019 fallecía en Cheltenham, Inglaterra, el fantástico pintor Terence John Ilott, más conocido como Terry Ilott; noticia que pasó casi sin dejar huella en notas de prensa, pese a ser, para algunos, uno de los artistas británicos contemporáneos más influyentes.

Ilott, que además de artista plástico, fue profesor universitario en la Escuela de Arte de Newport, Gales, nació hace unas novecientas lunas llenas en la ciudad inglesa de Gloucester, y habría cumplido 75 años de edad el pasado 10 de diciembre.

Alumno sobresaliente, estudió bellas artes en las más prestigiosas escuelas de Gloucester, y culminó una maestría en pintura en la Royal College of Art de Londres en 1970.

Pero Ilott no sería sólo artista plástico y profesor universitario, también fue un creador visionario.

Ya en 1977, ilustró la novela de clima ficción “El mundo sumergido” para el escritor J.G. Ballard, que describe un futuro post-apocalíptico en que el calentamiento global hace inhabitable la mayor parte de la Tierra y donde el personaje central no sufre angustia ni temor, sino un progresivo embelesamiento por la caótica realidad que ha hecho perecer el mundo.

Lago de los sueños o Réquiem por Apolo, 1974 / Lake of Dreams or Requiem for Apollo, 1974

De su autoría son también pinturas inquietantemente bellas como “Réquiem por Apolo” (1974), “Fobos y Deimos” (1986), y la serie “Lucifer” (1984).

Los años 1960 lo influenciaron enormemente, en sus propias palabras: “una época muy difamada por los críticos, pero de auténtica creatividad cultural, optimismo y entusiasmo”, que supuso “una experiencia liberadora que cambió (nuestra) vida”.

Fue el creador de la hipnótica portada del álbum de art-rock Crises, del multiinstrumentista Mike Oldfield, quien en 1983 encargó a Ilott su diseño, así como la cubierta de los sencillos Moonlight Shadow y Shadow on the Wall.

Arte de tapa, Crises, Virgin Records, 1983 / Record cover, Crises, Virgin Records, 1983

Admirador del trabajo de Samuel Palmer, Vermeer y Caspar David Friedich, de las canciones de Bob Dyland, de las películas de Powell y Pressburger, y también de Stanley Kubrick; las pinturas de Ilott contemplan el misterio como una hermosa experiencia con cualidades poéticas.

En general, las creaciones de Ilott se caracterizan por tener poca luz, debido a “una visión más bien amarga, pesimista, de la raza humana, de sus talentos y resultados”. Aunque sin llegar a ser “un pesimista absoluto”, existiendo incluso en sus “lienzos más oscuros, usualmente un centelleo de esperanza”.

Uno de los medios más recurrentes que usó es la pintura en esmalte sobre madera, con una aproximación al arte de carácter idealista, sin realizar demasiadas imágenes; según el propio Ilott: “seis en un año serían muchas. Supongo que tengo la visión de que el mundo ya está demasiado lleno de polución visual y prefiero no añadirle más, a menos que tenga una buena razón para hacerlo”.


Ascension, 1974 /Ascensión, 1974

By Mar Martínez Leonard

On March 29, 2019, the fantastic painter Terence John Ilott, better known as Terry Ilott, passed away in Cheltenham, England; news that went by almost without leaving a mark in the press, despite being for some, one of the most influential contemporary British artists.

Ilott, who in addition to being a fine artist, was a university lecturer at the Newport School of Art, Wales, was born about nine hundred full moons ago in Gloucester and would have turned 75 years old last December 10.

An outstanding pupil, he studied fine arts at the most prestigious schools of Gloucester and completed an MA. in painting at the Royal College of Art, London, in 1970.

But Ilott was not only a fine artist and a university lecturer, he was also a visionary creator.

Already in 1977, he illustrated the climate fiction novel The Drowned World for the writer J.G. Ballard, depicting a post-apocalyptic future in which global warming has caused the majority of the Earth to become unhabitable and where the central character suffers neither anguish nor fear, but a progressive fascination with the chaotic reality that has made the world perish.

Phobos and Deimos, or Mars Rising, 1986/ Fobos y Deimos, o Amanecer de Marte, 1986

Of his authorship are also the hauntingly beautiful paintings Requiem for Apollo (1974), Phobos and Deimos (1986), and the series Lucifer (1984).

Greatly influenced by the 1960s, in his own words: “(a period) much maligned by critics, but of authentic cultural creativity, optimism and enthusiasm,” that meant for him “a liberating, life-changing experience.”

He was the creator of the hypnotic cover of the art-rock album Crises, by multi-instrumentalist Mike Oldfield, who in 1983 commissioned Ilott its design, as well as the sleeves for the singles Moonlight Shadow and Shadow on the Wall.

Admirer of the works of Samuel Palmer, Vermeer and Caspar Friedrich, the songs of Bob Dylan, the films of Powell and Pressburger and Stanley Kubrick; Ilott’s paintings contemplate mystery as a beautiful experience with poetic qualities.

Untitled, 1960s / Sin título, década de 1960

In general, Iott’s creations are characterized by having little light, due to “a rather jaundiced, pessimistic view of the human race, its abilities and short-comings”. Despite all this, without being “a total pessimist,” existing even in his “darkest pictures, usually a glimmer of hope”.

One of the most recurrent mediums he used was enamel paint on wood, having an idealistic approach to art, and without producing too many images; according to Ilott himself: “six in a year would be a lot. I suppose I take the view that the world is already too full of visual pollution and I’d rather not add to it unless I have a good reason to”.


Sources: A Tribute to Terry Ilott, https://newport40yearson.org.uk/a-tribute-to-terry-ilott/, Terry Ilott, https://newport40yearson.org.uk/about/the-tutors/terry-ilott/, special thanks to Echo Ilott Maciejewski

Fuentes: A Tribute to Terry Ilott (Un tributo a Terry Ilott), https://newport40yearson.org.uk/a-tribute-to-terry-ilott/, Terry Ilott, https://newport40yearson.org.uk/about/the-tutors/terry-ilott/, especial agradecimiento a Echo Ilott Maciejewski

Hacia la luz / INTO THE LIGHT

En memoria de Terry Ilott

Hacia la luz, Terry Ilott, 1997 / Into the Light, Terry Ilott, 1997

Sueños suben al cielo

entre palmeras de nubes

en primavera.

.

Suave piel de toro

que sueña amaneceres rojos

en verano.

.

Rojo fuego con fondo azul

nos alumbra,

sol de butano naranja

para no pensar

o para perderse en aventuras

de un mañana sin fin.

.

Seres eternos seremos

en el eterno ser de la nada,

con o sin fe,

pero vivos

hasta la última muerte

de nuestro karma.

Poema: Cadáver exquisito, Galileo Contreras y Mar Martínez

Shelter, Terry Ilott, 1997 / Refugio, Terry Ilott, 1997

Dreams go up to the sky

in between palms of clouds

in Spring.

.

Silky bull skin

that dreams of red sunrises

in Summer.

.

Fire red on blue background

enlightens us,

sun of orange butane

so we don´t think

or we get lost in the adventure

of an endless tomorrow.

.

Eternal beings we will be

in the eternal being of nothingness,

with or without faith,

but alive

until the last death

of our karma.

Poem: Exquisite Corpse, Galileo Contreras & Mar Martínez / Translation: Mar Martínez

Cadáver Exquisito 3 – Audio

TRAMPA MORTAL – DEADLY TRAP – TRAPPOLA MORTALE

Nació para esa misión, una necesidad de la especie que se extendía por generaciones…

Imagen: Dentro de una bombilla 1, Adrian Limani

Por Galileo Contreras Alcázar

Nació para esa misión, una necesidad de la especie que se extendía por generaciones. La luz, esa embriagadora pasión del espíritu a la que ahora se acercaba dando volteretas a toda velocidad, queriendo alcanzarla. Por fin, detrás del brillo blanco, se acerca volando a las columnas violetas casi escondidas al interior de la bombilla. Piensa en el nirvana y su cuerpo cae carbonizado al vacío.

Photo by Frank Cone

By Galileo Contreras Alcázar

He was born for that mission, a need of the species that had spanned for generations. The light, some intoxicating passion of the spirit that he was now approaching, wanting to reach, turning somersaults at full speed. At last, behind the white glow, he flies closer to the purple columns, almost hidden, inside the bulb. He thinks of nirvana and his body falls charred into the void.

Translation: Mar Martínez Leonard

Immagine: Dentro una lampadina 2, Adrian Limani

Di Galileo Contreras Alcázar

Era nato per quella missione, un bisogno della specie che attraversava generazioni. La luce, quella passione inebriante dello spirito a cui ora si stava avvicinando, rotolando a tutta velocità, cercando arrivaci. Alla fine, dietro il bagliore bianco, vola più vicino alle colonne viola, quasi nascoste, all’interno della lampadina. Pensa al nirvana e il suo corpo cade carbonizzato nel vuoto.

Traduzione: Mar Martínez Leonard

TEMOR AZUL – BLUE FEAR

Elartca.com contra la violencia de género…

Imagen: Mujer mirando las estrellas, Moo RR

Por Mar Martínez Leonard

Mis lágrimas,

el estado sublime

de la burla social.

.

El bien y el mal conviven

con tu crueldad.

.

Ya no quedan alas

sobrevolando la basura.

.

Temor Azul

al amor

al mar

suscriben tu crueldad

que, libre,

vuela alto.

Image: Starry Night, Favin

By Mar Martínez Leonard

My tears,

the sublime state

of social mockery.

.

Good and evil

coexist

with your cruelty.

.

There are no more wings

overflying the garbage.

.

Blue fear

to the love,

to the sea

subscribe your cruelty

that, freely,

flies high.


Temor Azul – Video Clip

PUESTA DE SOL – Sunset

Al atardecer…

Al atardecer

África deslumbra,

luz de luceros.

.

In the sunset

Africa dazzles,

stars light.

.

Haiku: Mar Martínez Leonard / Imagen: Pintura al pastel, Alicia Bolarín / Haiku & Translation: Mar Martínez Leonard / Image: Pastel Painting, Alicia Bolarín

VERSOS AL ALIMÓN – Hand-to-Hand Verses

Esclavos del rojo coca-cola
crucificado de la publicidad

Esclavos del rojo coca-cola
crucificado de la publicidad

Entre burbujas, cubitos y limón
despiertas agridulces resplandores
y murmullos de mayo
en terrazas azules

Con la persiana entreabierta del verano
en espera de que el sol nuble la vista
con nubes de algodón de azúcar
a saltos entre tormentas y versos

Por Mar Martínez y Galileo Contreras / Imágenes de Lunnático
Slaves of the coca-cola red
crucified on advertising

Among bubbles, ice cubes, and lemon,
you awaken bittersweet glows
and murmurs of may 
on blue balconies

With the summer shutter ajar
waiting for the sun to haze the view
with cotton-candy clouds
jumping between storms and verses

By Mar Martínez & Galileo Contreras / Images from Lunnatico

LAS BALAS Y LA MEMORIA – The Bullets and the Memory

Hoy hemos desayunado una buena rebanada de odio. Una vez más el fantasma de las balas sobrevuela el territorio de la maltrecha política actual

Por Antonio Arjona

Hoy hemos desayunado una buena rebanada de odio. Una vez más el fantasma de las balas sobrevuela el territorio de la maltrecha política actual. Lejos de la concordia y la solidaridad, en busca de una sociedad más justa para todos, alimenta el ego de los señores del parlamento que escupen a la cara del otro violencias, no tan lejanas. Violencias que aún marcan la piel y la mirada de nuestros mayores. Hoy, como siempre, la política es indiferencia hacia la vida, circo de los títeres del poder y mucha mala leche contra el pueblo.

Nada sorprendente en este mundo. El odio es longeva costumbre entre los humanos, mas siempre nos pone a la expectativa con el corazón en un puño y el miedo que acecha debajo de la almohada. Asistimos al espectáculo sin que la escena, atroz o infame, nos haga levantarnos de nuestra confortable butaca para tirar las palomitas con rabia y gritar con voz limpia, sin miedo, sin adrenalina ¡basta ya! A los necios de los puños y las pistolas.

La memoria no hay que perderla; es necesario el valor para extirpar todos los venenos de sus entrañas. Tener presentes los crímenes del pasado, como la ponzoña de la serpiente o el arsénico que se transforman en fármaco contra la enfermedad fatal, ese es el trabajo de las mujeres y hombres, que cada día se levantan con el sueño destrozado por la ignorancia y la soberbia uncidas al yugo del trabajo y la obediencia.

Es urgente prestar atención. Hay quienes deberían haber leído más. No son suficientes prólogos, epílogos, reseñas, criticas, solapas o contracubiertas de los libros que caen en nuestras manos, para desbrozar la condición humana. Tampoco nos muestra la raíz del acontecimiento humano la caprichosa oralidad, que hace verdad y nación: lo que me dijo uno, que alguien dijo, que a otro se le ocurrió alguna vez.

Otros tantos, sin embargo, no deberían haber tocado un libro jamás. Para estos la tinta es acicate de sus vilezas que arrojan contra todo lo que no sea su ego y su pocilga. En este habitáculo de miseria son amamantados por el diablo. Sobre el lecho de sus heces, sueñan el odio a los de piel distinta, a las mujeres castigadas por los machos del patriarcado, a los trabajadores mil veces usados que mendigan un trozo de dignidad en los templos de la indigna caridad, a los niños abandonados y explotados en las letrinas de la plutocracia, a los maestros que desvelan las trampas de las doctrinas, a los mayores que ya nos sirvieron y ahora huelen mal y nos entorpecen la juerga y la borrachera de Peter Pan.

Leer es aprender, formarse, instruirse, vivir la dicha y el espanto de otros. Leer no es creer. El creyente, cualquiera que sea su modalidad o tipo, cuando dice sí, entrega su sangre y su cerebro a las bestias de los ismos, entonces ya tan solo es un esclavo que cava su propia tumba. Leer es aventurarse en el fárrago de las palabras, llegar a los lugares que nos acechan en los desiertos del devenir; hundir los pies desnudos en la arena caliente y nueva, disponer las manos y la voluntad para construir el hogar, labrar la tierra, procurar los alimentos, la sanidad, el vigor de las amables escuelas.

Es preciso desmenuzar cada palabra, cada pensamiento, perderse en la tormenta negra de la tinta y en la vorágine que invade los oídos, para encontrarnos en el foro de la vida con nuestras propias palabras y compartirlas con el otro, destruirlas y volver a construir otras. Tan solo llegaremos a ser humanos si vivimos en un eterno entendernos con la empatía como laurel. Acaso, así, las bestias de los ismos, ya desaprendidas, se desvanezcan en el olvido sin que una gota de sangre sea derramada por causa alguna.

antonioyarjona@gmail.com

Imagen 1: Monumento a las víctimas de la Guerra Civil española en el Valle de Jerte

Imagen 2: Collage, Martin O’Neill

By Antonio Arjona

Today we had a good slice of hate for breakfast. Once again, the ghost of bullets flies over the territory of our battered political situation. Far from harmony and solidarity, in search of a fairer society for all, it feeds the ego of the lords of parliament who spit violence, not so distant, on the face of the other. Violence that still mark the skin and eyes of our elders. Today, as usual, politics shows indifference towards life, a circus of the puppets of power and a lot of bad blood against the people.

Nothing is surprising in this world. Hatred is a long-standing habit among humans, but it always does put us on the lookout with our hearts in a fist, and fear that lurks under the pillow. We attend the show, and the scene, atrocious or infamous, does not make us get up from our comfortable armchair to throw the popcorn in anger and shout with a clear voice, without fear, without adrenaline, enough is enough! To fools with fists and guns.  

The memory must not be lost; it takes courage to remove all the poisons from its entrails, bearing in mind the crimes of the past as the snake venom or arsenic that are transformed into a drug against a fatal disease. This is the work of women and men who wake up every day with their sleep shattered by ignorance and arrogance yoked to the bondage of work and obedience.

It is urgent to pay attention. There are those who should have read more. There are not enough prologues, epilogues, reviews, criticisms, flaps or back covers of the books that fall into our hands to clear the scrub of the human condition. Neither the capricious orality does show us the root of the human event that makes truth and nation: what someone told me, what someone said, what someone else ever thought of.  

Many others, however, should have never touched a book. For these, the ink is the spur of their vileness that they now throw against everything that is not their ego and their pigsty. In this habitation of misery, they are suckled by the Devil. On the bed of their feces, they dream of hatred to those with a different skin, to women punished by the males of patriarchy, to the workers a thousand times used, who beg for a piece of dignity in the temples of unworthy charity, to abandoned and exploited children in the latrines of plutocracy, the teachers who reveal the traps of doctrines, the elderly who have already served us and now smell bad and hinder the revelry and drunkenness of Peter Pan.

Reading is learning, training, educating oneself, living the happiness and fear of others. Reading is not believing. The believer, whatever its modality or type, when he says yes, he gives his blood and his brains to the beasts of isms, then he is only a slave digging his own grave. Reading is venturing into the mud of words, reaching the places that lurk in the deserts of becoming, to sink your bare feet into the hot new sand, to have your hands and the will to build the home, till the land, provide food, health, the vigor of friendly schools.

It is necessary to crumble each word, each thought, get lost in the black storm of ink and in the maelstrom invading our ears, find ourselves in the forum of life with our own words and share them with one another, destroy those words and rebuild other words. We will only become real humans if we live in an eternal understanding with empathy as recogition. Perhaps, in this way, the beasts of the isms, already unlearned, might vanish into oblivion without a drop of blood being shed for any cause.

antonioyarjona@gmail.com

Translation: Mar Martínez Leonard

Image 1: Monument to the victims of the Spanish Civil War at Valley of Jerte

Image 2: Collage, Martin O’Neil 

La aventura / THE ADVENTURE

El escritor, con el lápiz afilado y certero, se enfrenta al devenir y se desvive en el fragor de la batalla, hasta que cae rendido bajo el sol de la dicha…

Por Antonio Arjona

El enemigo apareció enorme entre la blanca niebla de la página. El escritor, con el lápiz afilado y certero, se enfrenta al devenir y se desvive en el fragor de la batalla, hasta que cae rendido bajo el sol de la dicha.

Los que sobrevivieron al longevo reinado de la indiferencia cuentan que La aventura acabó con el hastío  de aquellos desalmados.

Imagen: No Fly Zones, Eric Chow

By Antonio Arjona

The enemy appeared huge out of the white mist of the page. The writer, with a sharp and accurate pencil, confronts the future and goes out of his way in the heat of the battle, until he falls exhausted under the sun of happiness.

Those who survived the long reign of indifference say that The Adventure put an end to the boredom of the scoundrels.

Traslation: Mar Martínez Leonard / Image from happynesson.com