NUBE ALBAR

Estoy brincando de alegría esta mañana. Entramos en el elevador y Kenji parece inquieto: las luces, los espejos, y esta doble compuerta que se cierra tan cerca de mi nariz. Siento que me jalan desde atrás con suavidad, pero con firmeza. Oigo la apertura automática tintinear, desencarcelándonos en el espacio hacia nuestro tiempo de recreo fuera del portal. Libertad de movimiento: el portón y la calle nos aguardan. Doy saltos celestes desde la acera hasta el parque. El cielo, veloz y luminoso, nos saluda. Quiero escalar el aire para sentarme a tomar sol en aquella nube albar.

MAR MARTÍNEZ LEONARD (Texto y fotografía)